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Aldo Beroisa: un artista dedicado a acercarnos a los dinosaurios ver mapa

Cuando las tardes empiezan a destilar primavera, el espíritu se vuelve más andariego, y uno empieza a pensar dónde puede ir, a qué lugar se puede llevar todo el cansancio de la semana para sepultarlo por completo y volver con las energías renovadas.

¿Dónde podemos ir?

Las alternativas son infinitas en una geografía tan extensa y variada como la Patagonia, que sólo pueden ser acotadas por las preferencias. Algunos prefieren la montaña, otros el mar, otros los paseos por asfalto lo más lejos posible de la naturaleza, en fin, es cuestión de gustos.

aldo-beroisaAldo Beroisa y uno de sus modelos.

Los dinosaurios y todo su entorno son una de las ofertas más elegidas. Y si bien los museos paleontológicos son numerosos a lo largo de toda la Patagonia, el de El Chocón tiene un atractivo adicional: Aldo Beroisa.

Dibujante por vocación y artista de profesión, o viceversa, este joven aporta un valor agregado al museo paleontológico de la villa, con dibujos y maquetas de estos milenarios animales que crecen y nacen entre sus dedos.

Patagonia.com.ar estuvo allí, en su taller, y tratando de saber quién es el "hombre que fabrica dinosaurios", descubrimos que los espacios se van poblando y que cada vez más los visitantes se ven sumergidos en ese misterioso mundo de los grandes saurios. Sólo faltan los sonidos, pero el silencio y la paz de la villa ayudan para poder imaginarlos.

Aldo Beroisa es un dibujante y escultor que tiene su taller en un recoveco del museo de El Chocón, y allí recrea fragmentos de la vida de los animales del cretácico, cuyos restos son patrimonio de esa zona, como complemento del trabajo de investigación de los científicos.

maqueta-de-dinosaurioMaqueta hecha por Aldo Beroisa.

En su labor hay más artística que ciencia pero nada se inventa, ya que hay un trabajo de más de cien años en paleontología detrás que avalan los dibujos y maquetas. Todos los artistas de dinosaurios siguen una línea basada en estos conocimientos. Crean y estudian, porque los restos encontrados son sólo huesos, y poco se sabe de la musculatura y la piel que los completaban. Pero de todas maneras hay ciertas morfologías que son mundialmente aceptadas a nivel científico.

El trabajo de Aldo requiere un estudio importante sobre estas cuestiones, es una interrelación con especialistas que aportan el marco teórico a su arte y creatividad. La fauna actual también sirve de modelo, puesto que se sabe que hay muchas aves que tienen similitudes o descienden de aquellos grandes exponentes, y observarlas aporta mucha información para los dibujos y maquetas. Las patas del emú australiano, el ñandú criollo o hasta las mismas gallinas domésticas tienen similitudes con las de sus antecesores. Esto se sabe porque en algunas pisadas que quedaron registradas se observa perfectamente la almohadilla que poseen estas aves debajo de las patas.

Para poder componer la musculatura, los paleontólogos congelan animales, los seccionan y a partir de allí copian y recomponen los "dinos".

Para los artistas como Aldo, todo lo demás es imaginación, fantasía y mucha magia. Suponer las poses, las actitudes y hasta imprimirle un carácter a cada uno de sus modelos es algo que depende de su absoluta libertad creadora. Muchas veces la posición de un hueso en un hallazgo es más que suficiente para que la mente de Aldo se traslade y sus manos, ágiles y prolíferas, engendren un producto que es mucho más que una figura de telgopor, poliuretano y masilla epoxi: es un auténtico dinosaurio.

¿Quién es Aldo Beroisa?

Aldo-BeroisaAldo junto a sus creaciones.

"Es alguien que quiere mucho la vida, que ama a su familia, que agradece a la vida dónde está. Todos los días doy gracias a Dios. Cuando me levanto a la mañana, escucho los pájaros, la naturaleza y la calidad del lugar me ayudan mucho. Amo profundamente a mi hijo, tengo devoción por mi bebé, por mi señora, que es una gran compañera. Soy un agradecido de la vida, de Dios, de la naturaleza, de la gente que hay acá, que cree en mi, que tiene esperanzas en mi. Porque todos los días me levanto pensando en generar cosas que le sirvan a la gente".

¿Ese es tu objetivo?

"Sí, por ahí me encuentro con destructores, que los hay en todos lados, pero soy un convencido de que tengo la fuerza necesaria, tengo el corazón limpio y la mente fría, porque hay que tener la mente fría para seguir generando cosas y dejar de lado lo que no sirve".

¿Cuánto de la fantasía de Aldo hay en cada uno de sus trabajos?

modelo-de-dinosaurioInnumerables modelos nacen de sus manos.

" Y... con esto yo vengo desde los ocho años, viendo todo el tema de los dinosaurios. Yo iba a la primaria cuando se encontró el primer pleciosaurio en Ingeniero Jacobacci. Eso me quedó en la retina, me quedó en la cabeza, me quedó en la imaginación, el poder algún día... que sé yo, generarlo tanto en el dibujo como en la escultura. Es mi pasión. Y después vuelo, vuelo, vuelo... Me despierto y me duermo pensando en esto. Creo que es mi vida y vivo de esto, de todo lo que genero".

Una vida, muchas historias
¿Para llegar hasta acá, por cuántos trabajos y cuántas cosas pasaste?

"Uh!. Por muchas cosas... Mi primer trabajo fue de mozo en una cafetería, mi papá era ferroviario, mi mamá una cocinera; una de las más grandes del mundo, porque trabajó en el Hotel Llao Llao, ella cocinó para Eisenhower. Cuando Eisenhower estuvo en el Hotel Vella Vista ella cocinó para él, es un orgullo para mi.
Papá es un gran trabajador, en treinta y seis años de trabajo faltó una sola vez al laburo, y hoy gana 350 pesos. Trabajaba en la parte de material rodante del ferrocarril, los arreglaba. Yo de chico lo acompañaba y después fui ferroviario también, y empecé a estudiar.

Quise ser policía, quise ser militar, quise ser policía federal y no pude, porque tuve tres accidentes graves. Fui siempre muy inquieto y estoy todo golpeado, todo quebrado. Donde me decían "no te metas", yo me metía; y la vida me marcó por eso, estoy quemado, estoy cortado. Y bueno, así fue como me crié con el ferrocarril, me dio estudios, y hoy soy lo que soy porque papá se preocupó por darme amor, cariño y fundamentalmente la cultura del trabajo, que hoy lamentablemente se ha perdido.

herramientasLas herramientas del artista.

Trabajé en el ferrocarril, fui conductor de locomotora, estuve viviendo en Bahía Blanca y trabajando en toda la línea".

Y después recaló en Neuquén, y la vida, o algún amigo puso una mujer en su camino. Se casó, formó un hogar, llegó la globalización y lo echaron de forrocarriles. Se buscó la vida haciendo "lo que pintara", pero siempre dibujando, siempre haciendo dinosaurios, "siempre alguna pavada". Diseñando caricaturas en las plazas, haciendo murales, pintando letras y figuras sobre motos y autos de carrera fue consiguiendo los pocos pesos que le permitían subsistir. Pero persistió en su arte, contra viento y marea.

"Me gusta mucho la pintura y fui generando mi propio ámbito de trabajo sin querer. Una cosa trajo la otra y le gustó lo que yo hacía a mucha gente".

Los Maestros

En el tema paleontología Aldo tiene un maestro: Rodolfo Coria, uno de los científicos más importantes en esta materia. También estuvo trabajando con Jorge Calvo, con asesoramiento de Leonardo Salgado y con gente de Estados Unidos, como Phil Curry en el tema de pterópodos, Luis Chiape de la Universidad de Los Ángeles en California en saurópodos y huevos. Actualmente se encuentra trabajando con Edith Simon, una bióloga del museo de El Chocón, en la creación de un ecosistema "paleobiótico".

Algunos Números

dibujo-dinosauriosLos dibujos tienen gran detalle.

Aldo Beroisa construye sus obras en poliuretano, telgopor, cartón, papel, alambre y para hacer los detalles, el trabajo fino y delicado, usa masilla epoxi. Una figura de 70 cm. de ancho por 40 de altura nos mira indiferente mientras espera ser un dinosaurio hecho y derecho.

¿Cómo hacés una pieza como esta?

Sufre su génesis pasando de la mente de Aldo, donde es sólo una simple idea que surge en cualquier momento, y allí comienza la creación.

"No lo dibujo, simplemente miro las medidas, lo boceto en la cabeza, en mi mente y empiezo a generar, me voy moviendo... Yo no sé, no sé cómo van las manos, pero van al ritmo de lo que me dice la cabeza. No soy capaz de hacer un boceto en papel de este trabajo, es todo hecho de repente, no lo puedo explicar porque me sale, sale solo y a medida que va surgiendo lo compongo."

dibujo-dinosaurioDibujo de Aldo.

La maqueta cuasi dinosaurio a nuestras espaldas demorará algo más de dos meses en estar lista, con jornadas de siete u ocho horas de trabajo. Aldo cuida mucho sus cosas, sus productos, y no es para menos, porque tienen un valor incalculable o que en el mejor de los casos no encaja con los dictámenes de la economía nacional.

Sus dibujos en lápiz negro tienen un realismo pasmoso. La expresión de los animales transporta a épocas remotas y los convierte en verdaderas obras de arte. Para quien esté interesado en tener un dibujo original de Aldo como los que se exponen en el museo (70 x 50 cm.), tiene que disponer de dos mil pesos. De lo contrario, por bastante menos dinero, digamos unos trescientos pesos, se puede quedar con una copia. A veces las obsequia, cuando le "sale de adentro", porque él dibuja para que los otros se sientan bien y también gratifica al artista, porque no todo pasa por la transacción comercial.

La Cabeza del Giganoto

En el museo de El Chocón hay una reproducción de tamaño natural de la cabeza de un Giganotosaurio Carolinii que hizo Aldo. Fue un pedido especial de la Universidad Nacional del Comahue, que le llevó tres meses porque en el medio tuvo que someterse a una operación de hígado. Y allí tuvo una ayudante de lujo, su señora. Las plaquitas o escamas que recubren la cabeza se hacen y se pegan una por una, y como ella también es muy hábil en el modelado, se encargó de seguir con la tarea mientras Aldo se recuperaba.

maqueta-dinosaurioAquí se puede apreciar la dimensión de su obra más importante: la cabeza del giganotous.

Esta cabeza llevó la modesta cifra de tres millones de plaquitas, sesenta kilos de masilla epoxi y treinta de poliuretano en una pieza que mide 2 metros de largo por un metro de alto y es absolutamente extraordinaria.

Doce o trece horas de trabajo que no lo aburren en absoluto, y si eso ocurre se levanta y da una vuelta por la villa, como para renovar la inspiración. Toma unos mates con su esposa, ve crecer a su hijo y después vuelve, con las ideas oxigenadas, con el espíritu alerta y expectante a la espera de una nueva imagen que seguro se convertirá en un último y mejor trabajo, porque para los artistas el último siempre es el superador.

Contagia su entusiasmo, es la viva imagen de una pasión y un sueño hecho realidad. Él quiso vivir de lo que le gustaba, dibujar, esculpir, y lo logró. Quizás por eso su figura y expresión son armónicas, sus movimientos pausados pero firmes, decididos. Aldo Beroisa es "el hombre de los dinosaurios" y es el hombre que consiguió armar su vida en torno de un sueño que comenzó cuando tenía tan sólo ocho años.


Punto Sur

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